miércoles, 3 de octubre de 2012

CARTAS DE HORROR A UN FÁNTASMA

La primera campanada de las doce ha roto el silencio, ya te acercas, oigo de fondo el tintinear de las cuentas de cristal de la lámpara del salón y la piel la noto rígida y encrespada, decretamos una tregua pero tú no la respetas y vuelves una y otra vez para atormentar  mi alma quejumbrosa, lames con tu presencia las pareces de la casa y las velas titilan como queja a la invasión no deseada, pero eres ajeno a mis deseos y me impones tu presencia, me quieres engañar con ese falso aroma a rosas, pero se que estas podrido y por eso me atormentas. La última campanada ha sentenciado el reloj y yo estoy condenada a revivir el horror de anoche en la madrugada y la del mes anterior.

Recuerdo el primer día que entre en esta casa, el frío inundo mi cuerpo y el corazón se encogió como si una mano grande y fuerte intentara exprimirlo, pero fingí indiferencia como si tú pudieras ser ignorado, me puse mi mejor sonrisa para ocultar la sensación de angustia, el sol entraba por los ventanales iluminando muebles, lámparas, cuadros hasta ahora habitantes únicos de tan bello lugar. Dibujé al contraluz la silueta de mi marido y el amor me inundó el corazón y le quite importancia a esa horrible sensación que me ahogaba la garganta, durante algún tiempo te mantuviste alerta a nuestras costumbres y poco a poco minaste la felicidad de nuestras almas, ese fue el momento de marcharme cuando percibí las primeras aptitudes extrañas, pero me quede ignorando una y otra vez las advertencias claras de tú presencia malvada y la casa se volvió un lugar triste parado en el tiempo.

Te acercas, ya huele a rancio y las cuentas de cristal se golpean entre ellas como peleándose por anunciar tú repugnante presencia, siento esta tristeza que no acaba nunca, no me importa lo que te hizo la vida, tomaste tus decisiones y vivirás en la eternidad con ellas, eres sicario del diablo y yo aborrezco tú presencia, no permitiré tus caricias, no quiero que te acerques, rompe todo lo que quieras, así es como quieres mostrarme la furia que llevas dentro y que no te deja descansar en eso que llamamos eternidad.
Crees que no puedo luchar contra tus ataques, pues te equivocas,  has destruido mi vida y no seré el juguete con el que te diviertes todas las noches, noto la fuerza que te dan mis palabras, sentada ante este espejo veo materializarse la asencia de la que estas compuesto, ya no me das miedo, pienso en la primera vez que a mi espalda en el espejo adivine la forma difusa y desdibujada de la antigua figura humana que poseías y que pretendes recuperar a todas costa.
Eso, enfádate, tira otro candelabro, ni siquiera me sobresalta el ruido, gasta la energía que te doy en cosas tontas que no sirven para nada, recorremos el camino largo y tortuoso que nos conducirá a la destrucción, sí tú ganas eso te llevas, sí ganó yo solo serás un espíritu vencido, el reloj canta de nuevo dong, dong, ya son las dos, el tiempo se va volando.

Vamp.